LOS CROMOS DE PALMA O CROMOS DE PICAR DE LOS AÑOS 70-80



En aquel entonces, para todas las niñas, lo importante del recreo no era desayunar, sino jugar a los cromos de la palma. No importaba si se te olvidaba el bocata. Lo importante era no olvidarse de coger los cromos. Así, que lo primero del día era comprobar que los llevabas en la mochila.

Qué felices éramos en el recreo. Estábamos deseando que sonara la campana para salir corriendo al patio con nuestra cajita de cromos, pensando cuántos cromos íbamos a ganarle a nuestras compañeras.

Nos sentábamos en el suelo en círculo y empezábamos a seleccionar el montoncito de cromos que íbamos a poner el centro. Y pensabas "que ponga ese que me gusta..." Que alegría, cuando le ganabas ese cromo tan deseado a tu compañera y que decepción cuando lo ganaba otra compañera y no tú.

Por supuesto, todas jugábamos con los cromos que teníamos repetidos y los que menos nos gustaban o que simplemente eran feos. En todas las láminas, siempre había uno o dos que lo eran y eran los principales cromos que sin dudarlo, utilizabamos para jugar. Así, en caso de perderlos, no nos importaba tanto o nada.

Recuerdo que mi madre me los compraba en la papelería. La dependienta, nos saca diferentes hojas con diferentes dibujitos (como decía yo); animales, flores, bebés. indios, insectos, juguetes, coches de carreras, payasos, señoritas muy guapas, payasos... Habían tantos módelos para poder elegir, que a pesar de ello, siempre sabías que querías comprarte aquellos cromos que le habías visto a tu amiga, y que no había manera alguna de ganárselo porque nunca lo utilizaba para jugar. 

Claro está, luego presumíamos de todos los cromos que teníamos, de lo chulos que eran, y de si una tenia más que la demás.

SI PASAS EL RATÓN POR ENCIMA DE LAS IMÁGENES PODRÁS VERLAS A COLOR



¿Y tú, aún conservas los cromos?











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